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LA CHARRERIA, TRADICIÓN Y DEPORTE NACIONAL

Fuentes: www.decharros.com/www.expresocharro.com/federacion/historia_FMC, LCC. María Isabel Aguirre Martín/www.tbsealsmexico.org

Muchas de las imágenes alojadas en ésta página han sido sacadas de la red y són propiedad de su autor, si por cualquier motivo su dueño/a no desea que aparezcan aquí, por favor, comuníquenoslo en contactanos@azull.com y serán retiradas a la mayor brevedad posible.

 

     

 

INTRODUCCION

   
HISTORIA

LA FIESTA CHARRA DURANTE LA COLONIA

EL CHARRO PROTAGONISTA EN LA HISTORIA DE MÉXICO
EL CHINACO, ANTECEDENTE MAS DIRECTO DEL CHARRO
LOS CHARROS, DE SUS ATUENDOS Y ATAVIOS
LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS SUERTES Y FAENAS CHARRAS

LA PRÁCTICA DE LA CHARRERÍA

ESCARAMUZA
CALA DE CABALLO
PIALES EN EL LIENZO
COLEADERO
PASO DE LA MUERTE
TERNA EN EL RUEDO
JINETEO DE TOROS Y DE YEGUAS
MANGANAS A PIE Y A CABALLO
EL DEPORTE DE LA CHARRERÍA

EL NUEVO CHARRO

 

 

PRINCIPALES EQUIPOS CHARROS

 

INTRODUCCION

La peculiar figura del charro mexicano es un símbolo de nuestra mexicanidad.

Un pueblo sin tradiciones es un pueblo sin historia y los charros, representantes auténticos de nuestra amada República Mexicana son símbolo de nuestra raza caracterizada por su abnegación, estoicismo y amor a nuestras cosas autóctonas y parte de nuestra cultura. 

Por las veredas del charro en el largo y penoso camino que tuvo que recorrer la Charrería, desde sus albores hasta llegar a ocupar el lugar tan privilegiado que, ya como deporte hoy tiene, es menester recordar algunos de los factores que le dieron origen, como fue la llegada de la caballada: primero usada bélicamente en la conquista y luego, la que serviría de pie de cría. 

Posteriormente, el arribo del ganado mayor y su enorme proliferación hizo necesario el concurso de indios, negros y mestizos para atenderlo, realizando las faenas vaquerizas traídas por los europeos. Estas no fueron otras, más que las propias de la escuela árabe de "la jineta", las cuales fueron variando debido a las limitaciones iniciales que tuvieron nuestros antepasados charros para "vaquerear y obrar con el lazo", adaptándolas a las condiciones bajo las que vivían.

Una vez establecidas las haciendas, las faenas comenzaron a tomar la forma de ejecución actual, tan característica del Charro Mexicano; establecimientos que vivieron también la mezcla de costumbres, religión, aspectos sociales, etc.; y la participación de nuestro personaje en la vida de lo que iba a ser nuestra gran Nación, sobre todo en el campo. Esta parte del pueblo fue la que desde las primeras décadas de nuestra vida colonial inició y sostuvo la idea emancipadora de España.

Tatarabuelo del Charro Mexicano, fue el arriero, incansable y honorable peregrino; valeroso, sencillo, generoso y bonachón; tenaz luchador por lograr un medio de vida mejor; más que nadie sabía que la tierra era de ellos.

Vinieron posteriormente los "Payos", los "Chinacos" y los "Charros". Los Charros, genuinos hombres de a caballo, eran quienes tenían bajo su vigilancia la conducción del correo; el tráfico de mercancías; a los viajantes; el transporte de conductas con el dinero nacional; la cosecha de la evocadora Nao, los que custodiaban a las literas.

Charros eran los que después del trabajo serio de las fincas ganaderas de los herraderos, se comenzaron a divertir en los rodeos de haciendas y pueblos por cualquier pretexto: el santo de los dueños y dueñas; la celebración de los santos patronos, la llegada a una etapa importante de la vida, etc. Todo se convertía en grandes y bulliciosos jolgorios. Empezaron los jaripeos y coleaderos, y junto con ellos, el deseo de ser los mejores, luciendo muchos de nuestros preclaros hombres de la historia como los Bravo, los Galeana, Pedro Moreno, Vicente Guerrero, Valerio Trujano.

Maximiliano de Habsburgo influyó notablemente en el cambio de nuestra vestimenta, y después de su fracasado imperio, la Charrería inicia un viraje para tomar las formas actuales. Surgen los aristócratas que practican la Charrería en sitios y fechas preestablecidas; las haciendas resurgen e incrementan su actividad.

Con Ponciano Díaz, José Barrera y Vicente Oropeza, las faenas vaquerizas se hacen espectáculo de paga, además de que, en la ciudad de México se forman grupos que las practican periódicamente en varios lienzos, agrupándose para controlar su actividad, en lo que se llamó la "Sociedad de los Hombres Libres". Esta abarcaba también poblaciones cercanas a la entidad a las que llamaron "misiones", adonde iban a exhibirse o a competir con los charros locales, actividad que se ve interrumpida cuando los charros rancheros se convierten en los brazos ejecutores de nuestra revolución social de 1910, sólo para después resurgir con gran ímpetu. De esta manera, el Charro se convierte en un personaje de leyenda. Por sus hazañas inspira la más dulce literatura. Están allí los testimonios de Payno, Rivera Cambas, Inclán, García Cubas, Domingo Revilla Surgen las más bellas canciones vernáculas y los más armoniosos y rítmicos zapateados.

Los pintores se recrean plasmando con sus pinceles las riquezas de nuestros atuendos, la hermosa caballada, las costumbres en haciendas y ciudades. El Charro proclama el símbolo místico Guadalupano, y junto con su caballo, su sarape, la reata, la pistola, el machete, las espuelas, su guitarra y sus "chinas", representan al tipo nacional.

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Inicio

HISTORIA

Los indígenas, durante el tiempo de la Colonia, en casi todo lo que hacían eran menospreciados, vejados y juzgados con rigidez, por tanto siendo el caballo un animal muy útil en la conquista, le tuvieron gran estima y no fue fácil permitir que los recién conquistados, los tuvieran, ni siquiera para amansarlos, pues se temía que descubrieran uno de sus secretos claves en la lucha por la conquista y los derrotaran.

Una de las primeras autorizaciones de que se tiene conocimiento - porque existe escrito -, fue la otorgada por el Marqués de Guadalcazar Don Diego Fernández de Córdova, quien otorgó autorización por mandato del Virrey Luis de Tovar Godínez al padre jesuita Gabriel de Tapia - procurador de la Compañía de Jesús - para que 22 indios, montarán a caballo, y así poder cuidar y pastorear más de 100 mil cabezas de ganado menor pertenecientes a la Hacienda de Santa Lucía, filial de la de San Javier en el distrito de Pachuca - ahora Estado de Hidalgo -. Esto ocurrió el 16 de noviembre de 1619, en la primera mitad del siglo XVII.

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Ya en 1555, segunda mitad del siglo XVI, el segundo Virrey de la Nueva España, Don Luís de Velasco , había puesto en uso una montura distinta a la que usaban los españoles; así surgieron las primeras sillas mexicanas y los primeros frenos de estilo diferente, con características propias para las necesidades vaqueriles de la Nueva España.

Los caciques Otomíes, Nicolás Montañéz; Fernando de Tapia y el instructor Fray Pedro Barrientos, contribuyeron mucho a la cimentación de la cacharrería. ( Años 1531 a 1555 ). Por ese tiempo el santo varón Sebastián de Aparicio, adquirió la hacienda de Careaga, - entre Azcapotzalco y Tlalnepantla, en el Estado de México - , donde de se dedico a la agricultura y la ganadería, enseñando los indígenas que no mostraron interés en la agricultura una nueva actividad; la doma de bovinos y más tarde la del ganado caballar, a pesar de estar prohibido hacerlo, pues su uso era reservado sólo a los conquistadores.

Surgiendo así este nuevo oficio que luego se extendió floreciente desde la Mesa Central, a todos los confines del Virreinato con el nombre de Charrería.

Este ejemplar y virtuoso varón a los 71 años dejó la actividad civil donando sus propiedades al convento de Santa Clara en el Estado de México.

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Así nació la charrería en las haciendas de los estados de Hidalgo, - cuna de la Charrería -, Puebla y Estado de México, extendiéndose más tarde por toda la Nueva España y floreciendo en el Virreinato de la Nueva Galicia, - actual Estado de Jalisco y sus alrededores-.

Posteriormente y poco a poco la Charrería creció, al generalizarse el uso de los caballos entre los habitantes de nuestro país, donde los hacendados y sus servidores de confianza hacían gala de su pericia y destreza en el manejo de los animales, consumando útiles y valiosas maniobras con arrojo, valentía y pericia.

En 1880 la Charrería profesional tuvo su origen, fue entonces cuando apareció el famoso "Charro Ponciano”  cuyas hazañas reconocemos por los corridos y canciones.

Su nombre fue Ponciano Díaz, originario de la Hacienda de Atenco, en el Estado de Hidalgo - la primera ganadería que se estableció en América -, dio gran impulso e incremento a la Charrería, convirtiéndola en espectáculo de valentía y pericia digna de admirar.

Combinaba la Charrería con la Tauromaquia, siendo así el primero en ejecutar la suerte de banderillas a caballo, inventada por Ignacio Gadea, otro charro mexicano, que perteneció al equipo de Don Ponciano Díaz, junto con Agustín y Vicente Oropeza, Celso González, Vicente Conde y Manuel González Aragón, pioneros de la Charrería actual con quienes partió a España en 1889, a dar una exhibición de Charrería y Toros al estilo mexicano.

En 1894 se reunió en Monterrey un grupo de 12 Charros capitaneados por Vicente Oropeza que salieron por primera vez a Nueva York y recorrieron varios lugares de aquel país con grandes éxitos. A Vicente Oropeza los norteamericanos le dieron el calificativo de Campeón de Lazo en el mundo, sorprendidos de la maestría y destreza con que floreada y lazaba.

En 1900 hubo otra expedición de charros a París, promocionando el arte de la Cacharrería, quienes después viajaron a Europa con otros grupos de charros, los que regresaban contentos y gloriosos por la aceptación de lo que exhibían.

De entonces a la fecha, se han efectuado muchas excursiones al extranjero llevando esta inmortal tradición y arte. La mayoría a países donde existe alguna tradición relacionada con el uso del caballo, entre los países que sobresalen están: Argentina, Colombia; Venezuela, Chile; Estados Unidos, Canadá, España, Francia y Portugal.

La Charrería ha sido tema de poetas, pintores, músicos, historiadores, artesanos y personas de reconocida cultura; todos ellos amantes de nuestras tradiciones y raíces.

La Charrería por otra parte está relacionada con la sastrería, sombrerería, platería, zapatería, fustería, talabartería, curtiduría, fabricación de sarapes, elaboración de reatas, herrajes, bordados y trabajos en pita. Así que, adentrándose en el tema de la Charrería, resulta interesante hasta para tomarlo como un tema para un programa cultural, a nivel escolar por tratarse de un valor histórico muy importantes.

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La Charrería fue declarada “Deporte Nacional” por el Sr. presidente de la República Don Manuel Ávila Camacho, e instituida el 14 de septiembre como “Día del Charro”.

Por lo cual debe quedar claro que la Charrería nació en el campo y se reglamento en la ciudad, surgiendo la primera asociación en el Distrito Federal, con el nombre de “La Nacional” el 4 de junio de 1921. Posteriormente surge el 29 de abril de 1923, la segunda asociación de la República con el nombre de “club Nacional de Charros Potosinos”, ahora Potosina de Charros en la capital del Estado de San Luis Potosí y, el 8 de agosto de 1923, en Toluca Estado de México, la tercera asociación de charros del estado de México.

El 16 de diciembre de 1933 se funda la Federación Nacional de Charros, ahora Federación Mexicana de Charreria que se dio a la doble y fructífera tarea de agrupar a todas las asociaciones de charros del país, para organizar competencias y elaborar un reglamento común que unificará criterios en la práctica de este deporte nacional.

La Charrería está considerada como reserva del Ejército en la rama de caballería, por lo que además de la disciplina deportiva, existe la obligación de observar ciertas normas adicionales al deporte.

Inicio

LA FIESTA CHARRA DURANTE LA COLONIA

En el siglo XIX, durante la época de la colonia, los terratenientes, poseedores de ganado y propietarios de grandes extensiones de tierra, fueron los mayormente beneficiados con la economía rural, para la cual, requirieron de gran cantidad de trabajadores.

Las haciendas prósperas, llegaron a emplear varios centenares de peones permanentes, un tanto eventuales y en menor cantidad de arrendatarios y de aparceros que se encontraban en los límites de las haciendas, esparcidos en rancherías o congregaciones y en pequeños caseríos.

El agro mexicano giró durante varios siglos en torno a la economía de las haciendas,  predominando  aquellas  criadoras de ganado mayor,  en donde surgieron, una significativa escala de trabajadores protagonistas de hechos que darían origen al charro y a la charrería.

Los trabajadores de las Haciendas, teniendo mayor injerencia la población de libre movilidad como los arrendatarios, aparceros y rancheros, dejaron grata memoria escrita de aquellas faenas camperas, finalizadas en festejo, conocidas como Rodeos.

Conforme a lo reglamentado en 1574, el rodeo era una batida circular que hacían los vaqueros montados en sus caballos para bajar el ganado de las serranías y concentrarlo en un punto donde se haría la selección de animales, ayudándose de largas puyas con punta de hierro, similares a las garrochas.

Los animales sin marca “orejones” se repartían entre los distintos “señores de ganado”, y los de marca desconocida eran entregados a los representantes de las autoridades virreinales como bienes mostrencos.

La faena de amansar y arrendar o hacer a la rienda los caballos que, como el ganado bovino se habían multiplicado en estado semi-salvaje en las grandes planicies, requería de hombres diestros y entrenados.

Para separar el ganado que vagaba sin reconocer límites de la Hacienda a la que pertenecían, se designaba un sitio llamado rodeo. Ahí se reunían para contar, reconocer y vender el ganado mayor.

Enseguida los vaqueros marcaban a las bestias con el hierro del hacendado en sitios especialmente designados, ocasión que se convertía en una celebración colectiva.

Nacieron entonces los herraderos y así algunos animales eran elegidos para la agricultura o el transporte, y se procedía a caparlos para facilitar las labores.

La actividad conocida como “Coleadero” surgió como una necesidad, pues a menudo, las haciendas tenían demasiado ganado; una vez que los animales estaban separados, los vaqueros acostumbraban derribarlos, tirándolos por la cola. Surgía así entre los jinetes un enfrentamiento amistoso-deportivo.

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EL CHARRO PROTAGONISTA EN LA HISTORIA DE MÉXICO

A lo largo de la Colonia y en la época de la Independencia, abundaron los hechos importantes de nuestra historia en los que el hombre a caballo jugó un papel de vital importancia, tanto en las luchas, como en el mantenimiento de la paz, y gracias a sus hazañas los charros consolidaron su figura.

El antecedente de cómo se fue conformando la charrería como grupo importante, se remonta al siglo XVIII, cuando un contingente de soldados llamados “Dragones de la Cuera”, vigilaban los presidios desde Bahía Matagorda, en el Golfo, hasta el río Sacramento, en California del Norte.

El grupo protegía a la Nueva España de las invasiones de los indios bárbaros, allá por 1730.

De la vestimenta de estos soldados, sobresalía la cuera de ante, que resultaba resistente a las flechas y hacía las veces del “escahuipil” de la época prehispánica.

Esta prenda tenía mangas y llegaba hasta las rodillas; estaba acojinada por dentro con piel de borrego y era usada con un cinturón de piel cruzado al pecho. En las bolsas de la cuera, estaban bordadas las armas del rey.

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EL CHINACO, ANTECEDENTEMAS DIRECTO DEL CHARRO.

Durante la  guerra de Independencia,  se les  nombraba “cuerudos”  y  eran conocidos por su habilidad con el manejo de la reata para lazar “realistas” en la región del bajío. Consumada la Independencia, la personalidad del charro, aguerrido y poderoso, surge para dominar las fuerzas de la naturaleza y acrisolar la riqueza de nuestro recién nacido país.

Durante la guerra de 1847, los charros, no solo usaban con maestría la reata y el machete. Don Pablo de Verástegui, hacendado de Río Verde, convocó a una guerrilla contra el invasor ejército norteamericano.

Durante el Porfiriato, se hicieron famosos los “Rurales”, un cuerpo de voluntarios cuya misión consistía en perseguir a los ladrones y a los asaltantes que asolaban el campo mexicano, haciendo intransitables los caminos de México.

El grupo estaba formado por hombres que vestían como charros, con la clásica indumentaria, portando sombrero gris galoneado en plata.

Como parte de la Secretaría de Guerra participaban en los desfiles del 5 de mayo y 16 de septiembre y eran ovacionados por la concurrencia.

Los Rurales en la época porfiriana Durante la época de la Revolución y el reparto agrario, muchas Haciendas desaparecieron o quedaron irremediablemente fraccionadas.

Inicia entonces el éxodo masivo del hombre de campo hacia los centros urbanos.
Con nostalgia, tanto el antiguo hacendado como sus caporales y vaqueros, buscan un lugar en dónde recrear las faenas campiranas que orgullosamente habían desempeñado en las haciendas, las estancias y los ranchos.

Así nacen las Asociaciones y los Lienzos Charros y la Charrería se convierte en deporte nacional y espectáculo sin precedentes.

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LOS CHARROS, DE SUS ATUENDOS Y ATAVIOS

EL ATUENDO CHARRO DE AYER Y DE AHORA

En la Charrería todo está reglamentado, hasta el modo de vestir; por lo cual conviene leer algo relacionado con la misma señalado en el reglamento de competencias. Para vestir con propiedad, pues debemos tener en mente que los colores adecuados en la práctica de la Charrería, deben ser colores serios, quedan eliminados - definitivamente - aquellos que son llamativos. Nunca deben verse en la Charrería, todos los tintes claros que denigren o pongan en tela de juicio la virilidad de quien los usa

En la Charrería todo está reglamentado, hasta el modo de vestir; por lo cual conviene leer algo relacionado con la misma señalado en el reglamento de competencias. Para vestir con propiedad, pues debemos tener en mente que los colores adecuados en la práctica de la Charrería, deben ser colores serios, quedan eliminados - definitivamente - aquellos que son llamativos. Nunca deben verse en la Charrería, todos los tintes claros que denigren o pongan en tela de juicio la virilidad de quien los usa.

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La camisa, cuando se usa con traje debe ser clara, estilo Charro, con botones de hueso en forma de pequeños bolillos alargados, a los cuales se les denomina " Tarugos " tomado el nombre de los trozos de madera prismática que se usaba en algunos pisos antiguos.

La corbata debe ser en forma de moños y en colores serios, siendo el color rojo el único permitido; por ser alegre y combinarse con todo.

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Los zapatos deben ser de una pieza y contar con tacón plano espuelero. Cafés en sus distintas tonalidades, y grises (éstos últimos más difíciles de combinar) usando negros sólo con traje negro, o muy oscuro y de preferencia cuando no se necesite montar.

Para abreviar, actualmente existen cinco atuendos reglamentados por la Federación, estos son:
El de Faenas
Media Gala
Atuendo de Gala
Gran Gala y Etiqueta, (estos dos últimos propios para usarse en ceremonias especiales o fiestas de noche)  
Lo menos que debe usar quien desee o practique la Charrería, es el traje de Faena. Este consiste en un sombrero liso de fieltro o Palma, camisa estilo pachuqueño, de cuello pegado o corto, tipo militar, pantalón de corte charro , aunque sea sin adornos, botines estilo charro, corbata de moño en color serio, espuelas  y chaparreras.
Y no puede faltar el sombrero de charro.
     
  Ahora mostraremos algunos atuendos para las amazonas.

En otros tiempos no había tantos escrúpulos en el uso del atuendo charro por qué estas actividades se desarrollaban sólo en el campo, pero ahora debe presentarse el Charro vestido lo mejor posible, o sea con la mayor propiedad, conservando así la tradición y una personalidad uniforme de categoría y buen gusto. Y, en esto debe tenerse cuidado, pues con frecuencia vemos algunos cantantes, artistas y mariachis, portando trajes charros que denigran a la Charrería; además usan el pelo largo, lo cual también está prohibido por el reglamento de Charrería, por ser anti estético, antihigiénico y de poca personalidad.

 

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS SUERTES Y FAENAS CHARRAS

La charrería es un deporte que actualmente se practica en todo el país. Las charreadas inician con un desfile en el que participan las asociaciones: cada contingente está encabezado por un jinete que porta el estandarte de su grupo. Antes de empezar le rinden honores a la Bandera Nacional colocándose en círculo alrededor del ruedo. En seguida se ofrece la fiesta haciendo alusión a la intención de la misma.

Las competencias se llaman Jaripeos. Consisten en suertes específicas llamadas: escaramuzas, cala de caballo, pialadores en el lienzo, coleadores, terna del ruedo, manganas, tirón del ahorcado, paso de la muerte y jineteo de yeguas y novillos.

Cada una de las suertes obedece a un reglamento de competencia, el cual determina la manera de cómo se cuentan los puntos que hace cada competidor y lo ubican en una posición dentro del grupo de concursantes.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS LA PRÁCTICA DE LA CHARRERÍA

La práctica de la Charrería se divide en 10 suertes, llamadas así porque el éxito de la ejecución dependerá en gran parte de la voluntad de la bestia con la cual se van a ejecutar, pues aunque exista la experiencia suficiente, en algunas ocasiones el animal no se presta y estas ejecuciones no se realizan con el lucimiento y éxito esperados.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS ESCARAMUZA

Aunque hay muchas suertes muy complejas, nunca falta una exhibición que es particularmente vistosa y atractiva para el público en general: La escaramuza charra. Creación de Luis Ortega, quien la concibió a mediados del siglo pasado inspirada por las artes del rodeo de los Estados Unidos. En las escaramuzas, las mujeres y los niños lucen sus cualidades de jinetes en los lienzos charros. Hoy son un espectáculo que presentan mujeres bellamente ataviadas, que cabalgan en montura de amazona (sentadas de lado), desarrollando al galope maniobras vistosas que demuestran su elegancia y habilidad sobre el caballo.

Todas las asociaciones charras de México tienen un grupo de escaramuza.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS CALA DE CABALLO

Esta faena sirve para mostrar la buena educación del caballo al estilo charro, incluyendo el brío, andadura, forma de dar el estribo y buen gobierno, sobre un paralelogramo de 20 x 6 metros contados desde el partidero que se traza en el centro del lienzo.

Para ejecutar esta suerte, el competidor muestra a los jueces en turno el freno de su cabalgadura, ellos se cercioran de que éste no lleva ningún accesorio de castigo. Posteriormente el jinete detiene su caballo, monta y se dirige del partidero al tranco. Una vez ahí, voltea y sobre parado y puesto en mano arranca a toda velocidad para llegar al rectángulo antes mencionado, donde jala a su caballo “de la rienda” para que detenga. El animal se apoya en las patas traseras, como viene con velocidad, derrapa y deja la huellas marcadas sobre la arena. En esta prueba los jueces califican la velocidad, manera de meter los trancos anteriores y la longitud de las huellas.

A continuación, el jinete toma el centro y acomoda al caballo parado y quieto. Dese esta posición lo hace desplazar a los lados, empezando por la izquierda. Luego, da media vuelta y vuelve a hacer los mismo, mirando hacia el lado contrario. Al terminar, el caballo debe caminar hacia atrás o “cejar” tranquilamente con sólo hacerle una indicación con la rienda. Al final regresa al tranco, frente a los jueces, saluda y se retira para dar paso al siguiente competidor.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS PIALES

Pialar significa lazar una yegua de las patas traseras para obligarla a detenerse completamente, sin llegar a derribarla. Esta suerte es una de las más difíciles.

La forma de tirar los piales determina la puntuación, ya que se califican tanto la dificultad del pial como la destreza con la que se ejecute. Además, únicamente cuenta si se lazaron sólo las patas traseras y si el jinete ha logrado con la faena detener totalmente la carrera de la yegua.

Cada equipo tiene un paliador para competencias oficiales y tres para los encuentros amistosos. Según el reglamento, hay tres oportunidades para cada paliador. El lienzo, de sesenta metros de largo, tiene tres puntos marcados: el primero a los veinte, el segundo a los treinta y a los cuarenta metros el último.

Las oportunidades no cuentan si la reata se revienta, si el jinete la suelta queda descalificado, excepto si la yegua entra al devolvedero o a los corrales.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS COLEADERO

Colear significa derribar un toro en plena carrera jalándolo del rabo sin más ayuda que la propia mano. Los puntajes más altos se logran en la medida en la que el charro logre tirar al toro en el menor terreno posible y según la posición en la que éste caiga al ejecutar la suerte.

Ésta es una de las suertes más fastuosas en el jaripeo por la velocidad con que se ejecuta y la valentía que exige. Los equipos de coleadores están integrados por grupos de tres a cinco jinetes; cada uno con tres oportunidades.

Al empezar, el charro debe cumplir con ciertas formalidades como saludar, llevándose el dorso de la mano derecha al ala del sombrero en el momento de recibir al toro. Si saluda cuando está esperando al novillo o después de haberlo recibido, habrá perdido.

Posteriormente, corre a la par del novillo al que tendrá que pachonear, es decir golpear con fuerza en el lomo, sin dejar nunca de correr. Luego se inclina y le jala el rabo, llevándoselo aproximadamente a la altura de la rodilla; le pasa la pierna por encima para ayudarse con la espinilla a presionarlo y aumenta la velocidad a la carrera con lo que, sin soltar el rabo, podrá derribar al animal.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS PASO DE LA MUERTE

El paso de la muerte es el nombre de una de las suertes más arriesgadas de la charrería. El competidor sale a pelo sobre un caballo domado. Del cajón sale corriendo una yegua bruta, a la que sus tres ayudantes harán correr alrededor del ruedo para que el competidor la empareje y se pase, sin tocar el suelo, del lomo de su animal al de la yegua; sosteniéndose sólo de la crin.

El charro tiene tres oportunidades para realizar esta suerte; cada una más difícil: en la primera, empieza junto a la puerta del cajón, ayudado por sus arreadores; en los siguientes, los arreadores le pasan la yegua por el lugar en el que él la espera. La puntuación premia el éxito en el primer intento con 20 puntos, en el segundo con 15 y en el tercero con 10; siempre y cuando el charro monte a la yegua a galope tendido. Si lo logra mientras la yegua está parada, al trote o caminando, sólo recibe 5 puntos.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS TERNA EN EL RUEDO

Esta suerte la ejecutan tres charros; el primero a lomo de un toro y los otros dos a caballo. El que monta al toro se baja y le quita las lazadas, mientras los demás le lazan la cabeza y después le tiran el pial, es decir, lo enredan con la reata de las patas traseras para derribarlo. Cada terna termina en 8 minutos, y se abonan puntos adicionales cuando se logra la faena en menos tiempo.

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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS JINETEO DE TOROS Y YEGUAS

El jineteo, como su nombre lo indica, es montar a un toro o a una yegua. En el caso del toro, se considera una faena más difícil y por ello se le dan más puntos a esta faena que al jineteo de yeguas; aunque en lo general las reglas son iguales en ambos casos. Lo que se busca es que el jinete permanezca en el lomo del animal montado el mayor tiempo posible hasta que haya dejado de reparar.

Las reglas son muy específicas y los jinetes son descalificados si están cerca de la barrera y la usan para apoyarse o para bajar del animal o si se apea antes de que haya dejado de reparar. Si el animal se resbala y cae o brinca la barrera, el jinete puede bajarse y su jineteada contará.
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LOS CHARROS… DE SUS SUERTES Y FAENAS MANGANAS A PIE Y A CABALLO

Mangana significa lazar al animal de las dos patas delanteras cuando pasa a toda velocidad o está parado. Esta suerte la ejecuta un manganeador y tres arreadores. Cada equipo tiene tres oportunidades para tirar, con la condición de que todas las manganas sean diferentes. Hay sencillas o floreadas y la mejor puntuación es para el que tire la reata parado sobre el caballo. La mangana se cumple cuando el charro logra hacer caer estirada a la yegua lazada de las patas y ésta rinda costillar y paleta.

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EL DEPORTE DE LA CHARRERÍA EL NUEVO CHARRO

La fiesta charra, se inicia con el desfile general de los charros participantes y de las Adelitas de alguna Escaramuza, quienes recorren en sus corceles el ruedo y rinden honores a la bandera.

Enseguida se suceden, de acuerdo al orden establecido, las diferentes suertes, que entre las más conocidas podemos mencionar: La Cala de Caballo, el Pialar, el Coleadero, la Jineteada de Toro, la Terna, el Jineteo de Yeguas, las Manganas y el Paso de la Muerte.

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EL DEPORTE DE LA CHARRERÍA Equipos y Asociaciones  

Los charros se agrupan en asociaciones registradas en la Federación Mexicana de Charrería.

Tales asociaciones son equipos o escuadrones en los que se organizan los charros para prácticas y competencias y en algunas ocasiones para reunir fondos para la construcción o la compra de instalaciones.

Principales Equipos Charros de México

Asociación Nacional de Charros (Primera Asociación de México, fundada en 1921)  
Asociación de Charros José Becerril de Azcapotzalco Distrito Federal
San Martín Caballero (Campeón Nacional 2009) Estado de México;
TRACOMSA Nuevo León
Tres Potrillos Jalisco
Charros de Jalisco Jalisco
Charros de Cuauhtémoc Nuevo León
Rancho El Edén Estado de México
Rancho La Biznaga Estado de México
Rancho El Jaralito San Luis Potosí
Charros de Huichapan Hidalgo
Charros de Tolcayuca Hidalgo
Charros de Teofani Hidalgo
Hacienda Tamariz Puebla
Hacienda de Guadalupe Nuevo León
Tequila Hacienda Vieja Jalisco
Tequila Don Roberto Jalisco
Tres Regalos Quintana Roo
Puente de Camotlán Nayarit
Charros del Pedregal Distrito Federal
Charros de Contepec Michoacán
El Cócono Morelos
Rancho Santa Fe Michoacán
Charros de Patzcuaro Michoacán
Capilla de Guadalupe Jalisco
Rancho El Quevedeño Nayarit
Valle de Saltillo Coahuila
Ganaderos de Brito Tlaxcala
Ignacio León Ornelas Guanajuato
Sociedad Potosina de Charros San Luis Potosí
Dorados de Oaxtepec Morelos
Hermanos Morín Guanajuato

 

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