El Océano de la Información
 
 
  

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SALUD MENTAL Y EMOCIONAL DE LOS JÓVENES

Fibromialgia

A CONTINUACIÓN MENCIONAREMOS LA MAYORIA DE LOS PROBLEMAS CONCRETOS DE SALUD MENTAL EN LOS JOVENES.

  Adolescencia Anorexia y Bulimia
  Depreo depresión ¿cómo saberlo La envidia
  Técnicas de estudio Tabaquismo
  Ansiedad Autoestima
  Toma de decisiones Ansiedad ante exámenes
  Resolución de problemas La conducta agresiva
  Paro: cómo afrontarlo y buscar empleo Convivir con ancianos
  Juegos peligrosos Pareja: enamoramiento, amor y desamor
  Comunicación eficaz Habilidades sociales
  Detrás del cristal  

 

 

Adolescencia

1. Inicio y fin de la adolescencia
2. Intereses en la adolescencia
3. Problemática social de la adolescencia
4. Características generales de los primeros años
5. Problemas en los adolescentes
6. Bibliografía
Sumario Problemas Concretos


1. INICIO Y FIN DE LA ADOLESCENCIA

Se han dado muchas definiciones sobre el significado del concepto "adolescencia". En general se puede decir que es un periodo de transición entre la niñez y la etapa adulta.

Las definiciones centradas en la sociedad subrayan las ambigüedades y dificultades de este periodo de transición del que, sin embargo, va a depender toda la vida ulterior.

En nuestra cultura, es un período psico-social que no existe en todas las culturas.

El fenómeno de transición social y psicológica va acompañado de un cambio biológico denominado pubertad. Estos tres factores interactúan y se superponen, convirtiendo este período en muy conflictivo y difícil de analizar.

En la sociedad moderna tiene unos límites de duración imprecisos, dura cuando menos una década (de 10 a 12 años) y tiende a prolongarse debido a los largos aprendizajes socio-profesionales, a la precocidad de la pubertad y también al incremento de la longevidad.

El adolescente depende aun de los adultos, moral y materialmente, no puede satisfacer sus impulsos sexuales y debe emplear su energía compitiendo por la adquisición de un estatus que de todos modos será efímero. Esta mezcla de compulsión y de vacío, de obligaciones y de ausencia de modelos y multiplicidad de posibles opciones, le fuerzan a descubrir soluciones originales y proyectos muy personales. La prueba es difícil y no todos la afrontan con armas iguales.

La adolescencia no es un período homogéneo y no implica tampoco un cambio brusco, sino que es un proceso evolutivo que comienza, en general, con los primeros cambios no manifiestos en la actividad endocrina y continúa hasta que el desarrollo físico y sexual es relativamente completo.


 
2. INTERESES EN LA ADOLESCENCIA

Tal vez el marco de referencia mejor conocido sea el que presentó Havighurst en 1953, enumerando las 10 tareas principales a desarrollar por el adolescente:

 1. Lograr relaciones nuevas y más maduras con iguales de ambos sexos.
 2. Lograr un papel social masculino o femenino.
 3. Aceptar el físico que se tiene y utilizar con eficacia el cuerpo.
 4. Alcanzar la independencia emocional respecto a padres y otros adultos.
 5. Lograr una seguridad e independencia económica.
 6. Elegir y prepararse para una ocupación.
 7. Prepararse para la vida en pareja.
 8. Desarrollar capacidades y conceptos intelectuales básicos para la vida cívica.
 9. Desear y lograr una conducta socialmente responsable.
10. Adquirir una serie de valores.

El descubrimiento de un mundo propio y de intereses personales induce a los adolescentes a entusiasmarse con determinados ideales, los cuales se sienten predispuestos a admirar.
Aparece el descubrimiento del mundo de los valores. Los intereses a medida que crece el adolescente se diversifican e individualizan.

Una última característica de los intereses de los adolescentes sería la inestabilidad, de acuerdo con la excitabilidad afectiva que padecen. Cambian constantemente de intereses.


 
3. PROBLEMÁTICA SOCIAL DE LA ADOLESCENCIA

Muchas veces no nos damos cuenta de la gran importancia de esta etapa en la sociedad y los cambios que se están produciendo.

El número de adolescentes en la sociedad ha aumentado. El poder del adolescente aumenta también, constituyendo una fuerza sobresaliente dentro de la sociedad.

Anthony señala los siguientes tipos de reacciones estereotipadas de los adultos:

•El adolescente es considerado como objeto peligroso y en peligro: ante eso se protege y se prohiben cosas "por su propio bien".

•El adolescente es considerado como un objeto sexual: el comienzo de la madurez sexual sorprende a la familia y la respuesta ante esto está en el grado de aceptación de la sexualidad de la misma.

•El adolescente es considerado como un individuo inadaptado: el adulto se ha acostumbrado a esperar de su hijo la turbulencia y la tensión. Así la sociedad tiene un tipo de adolescente que espera y merece.

•El adolescente es considerado como objeto de envidia.

•El adolescente es considerado como objeto perdido: los padres consideran perdido al hijo cuando éste comienza a cambiar sus afectos hacia otros objetos.


 
4. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS PRIMEROS AÑOS

La pandilla

A los trece años salimos de la infancia: el individuo se interioriza e interioriza el mundo ambiente, se absorbe a sí mismo. Al descender del exterior el joven se sentirá solo, único e incomprendido, actitud que persiste en los años siguientes.

En el aspecto social, ésta es la edad en que el individuo vive unido al grupo en mayor grado que en ningún otro momento de su vida; la vida social alcanza su máxima intensidad en "la pandilla".

La pandilla se forma de forma espontánea, sin intervención del adulto y no incluye a todos los posibles participantes sino que hay una selección de los miembros.

Se hace notar la popularidad o impopularidad de los miembros. Es autocrática y jerarquizada.

Libera al joven de la sujeción del adulto y de su constante supremacía, liberándole así de su complejo de inferioridad. Tienen por tanto un carácter anti-adulto. Reaccionario. Se empiezan a elaborar las primeras relaciones de igual a igual.

La adquisición de la propia identidad

A partir de ahora, el adolescente empieza a buscar la propia identidad, empieza a considerarse como algo separado del resto, de los otros y con una unidad en sí mismo.

Esta búsqueda se inicia en los grupos de iguales, de amigos con los que se identifica y diferencia de los adultos. Aparece la necesidad de autoafirmar su importancia y su valía, su ser algo especial. Se inicia la búsqueda de lo singular que lo distinga del resto. Las "marcas" de ropa, deportivas, etc..., son un buen ejemplo.

Aparece el deseo de imitación de los ídolos, de mostrar sus cualidades atléticas, de competir....
Este proceso de búsqueda deriva en la adquisición de una identidad "típica", aceptada y potenciada por el grupo social o al contrario, desviada de la "norma". También puede ser que cristalice muy temprano, limitando el desarrollo de las capacidades o posibilidades, o que la búsqueda se prolongue durante excesivo tiempo, prolongando el proceso de confusión.

La revelación familiar y el medio social en que se desenvuelva el adolescente determinará en parte este proceso.

La imagen corporal y la autoestima

La imagen corporal en la adolescencia centra su problemática en estos factores.

•La apariencia física: el apartarse de la norma de belleza resultará perturbador. Y acercarse a ella está asociado con mayor popularidad, mayor seguridad en sí mismo, autoconfianza...

•Los problemas planteados por el nuevo cuerpo funcional (erecciones, regla..).

•Imagen corporal, identidad, autoestima.

La satisfacción con la imagen corporal va a ser un determinante del lucimiento de la potencia y habilidad de su cuerpo y la predisposición a trabajarlo.

Por ello, el reconocimiento del propio cuerpo, la aceptación y el desarrollo deportivo del mismo, favorecen la autoestima y la seguridad del adolescente.

Resumen

Luego parece sensato enmarcar al adolescente dentro de un proceso de diferenciación que empieza con los propios cambios que anteriormente reseñábamos y va a suponer a nivel psicológico una reestructuración importante a la hora de percibir y procesar el ambiente desde su nuevo status.

Empiezan a crearse ideas y opiniones propias independientes en cierta medida de los criterios paternos por las que hasta ahora se han regido. Se produce una separación transitoria de los padres que acentúa este proceso de diferenciación y que permite a su vez que el adolescente aprenda nuevas estrategias de entrenamiento a su reciente realidad. Es ahora el grupo de pares el que aglutina las referencias más ponderadas por el individuo adolescente. El refuerzo y/o la aprobación que éste dispense serán fundamentales en este periodo. El individuo intentará ganar posición en el grupo ajustándose en mayor o menor medida a las demandas del mismo que servirá como caldo de cultivo par configurar su propio mundo. Temas como la familia, los estudios, el tiempo libre, la imagen, etc. van a estar profundamente mediatizados por la presión que el grupo ejerce. Aun son válidas las referencias familiares siempre y cuando se planteen con una opinión más, dejando al adolescente lo más importante, la fase de decidir, la posibilidad de aprender estrategias adecuadas para las nuevas exigencias que ahora se le plantean.


 
5. PROBLEMAS EN LOS ADOLESCENTES

Estudios
Relaciones interpersonales
Falta de rendimiento por:
•Falta de habilidades sociales.
•Ansiedad, fobia escolar.
•Timidez.
•Falta de motivación.
•Soledad.
•Déficit en estrategias de estudio.
•Ansiedad social.
   
•Grupos de amigos conflictivos.
Depresión
Ansiedad
•Conductas suicidas.
•Ansiedad generalizada.
•Inseguridad.
•Trastornos obsesivo-compulsivo.
Conductas antisociales
Relaciones con los padres
•Agresividad.
•Incomunicación.
•Consumo de sustancias drogófilas (alcohol, drogas de diseño).
•Violencia familiar.
   
•Peleas. •Discusiones.
   
•Ausencia de normas y control.
Relaciones de pareja
Problemas con la alimentación
•Desamor, rupturas afectivas.
•Anorexia.
•Sensación de incompetencia afectiva.
•Bulimia.
•Dificultad de comunicación.
•Problemas mixtos.
Problemas de autoimagen
•Autoestima.
•Búsqueda de identidad.
•Desestructuración de la imagen del yo.    

Cada uno de estos problemas tienen que ver con una forma de intervención terapéutica y/o multidisciplinar, para lo cual es necesario consultar a un especialista que oriente el caso. Siempre se resuelven mejor aquellos problemas abordados en su inicio.

Hemos de tener en cuenta que en este momento de la adolescencia y/o inicio de la edad adulta van a consolidarse estructuras estables de personalidad alterada, lo que llamamos trastornos de personalidad que derivan en conductas desadaptadas, alteración en la percepción de la realidad,... etc. entre un 10 y un 20% de la población general presentarán posteriormente estos trastornos.


 
6. BIBLIOGRAFÍA

  •  Alberti, P. Autoestima: Un manual para adolescentes. Palmer, M. Ed. Promolibro-Cinteco, Valencia. 1992.
  •  Aguirre Baztan, Ángel. "Psicología de la Adolescencia". Ed. Marcombo: Boixaren, Barcelona, 1994.
  •  Alonso Tapia, Jesús. Motivar en la adolescencia. Tratamiento, evaluación e intervención. 1992.
  •  Fleming, Don. "Cómo dejar de pelearse con su hijo adolescente. Guía para resolver los problemas cotidianos". Ed. Paidos, Barcelona. 1992.
  •  Goldestein, A.P., Sprafkin, R.P., Gershaw, N.J. y Klein, P. Habilidades Sociales y Autocontrol en la adolescencia. Barcelona. Ed. Martínez Roca.
  •  Herbert, Martín. Trastornos de conducta en infancia y adolescencia. 1983.
  •  Kazdin, Alan /Buela-Casal, Gualberto. Conducta antisocial: Evaluación, tratamiento y prevención. 1994
  •  Kiley, Dan. Adolescentes. Respuestas directas a preguntas difíciles. 1989
  •  Marcelli, Daniel. Adolescencia y depresión: abordaje multifocal. 1ª edición.1992.
  •  Martin Herbert. Vivir con adolescentes. Nueva pradera colección. Ed. Planeta.
  •  Moraleda Cañadilla, Mariano. Comportamientos sociales hábiles en la infancia y adolescencia. 1995.
  •  Sánchez Cabaco, Antonio. Indicadores de riesgo en salud mental y estrategias de prevención en la adolescencia.
  •  Benedet, M.J. Evaluación neuropsicológica. Ed. Desclée De Brouwer.
  •  Tierno, Bernabé. Adolescentes. Las 100 preguntas clave. Ed. Temas de Hoy.
  •  Rojas Marcos, Luis. Las semillas de la violencia. Ed. Espasa Calpe.
  •  Gómez Arbeo, Blanca. Transición a la vida adulta y activa. 1999.
  •  Herraiz Solla, Santiago. Tu hijo de 15 a 16 años. 1999.
  •  Pipher, Mary. Cómo ayudar a su hija adolescente. 1999.

Inicio

Anorexia y bulimia

1. Anorexia
2. Bulimia
3. Cómo defendernos
4. Dónde acudir en caso de anorexia o bulimia
5. Bibliografía

Los datos hablan por si solos: en los últimos diez años el incremento del número de afectados por anorexia ha sido galopante. En la actualidad, en los países desarrollados, la anorexia nerviosa afecta aproximadamente a una de cada 200 jóvenes de entre 12 y 14 años y aunque las mujeres jóvenes (chicas entre 14 y 18 años) siguen siendo el colectivo más afectado, los varones, las mujeres maduras y los niños/as menores de 12 años comienzan a sumarse a la lista de víctimas de esta afección.

La anorexia nerviosa es más frecuente en la mujer que en el varón en una proporción de 10 a 1. La bulimia se da con más frecuencia que la anorexia nerviosa, su incidencia es 4 veces mayor. Los estudios plantean que entre el 3 y el 10% de las chicas la padecen. Entre el 50 y el 60% de los casos se cura y el resto de pacientes cronifican la enfermedad.

La mortalidad por anorexia nerviosa es de un 10% entre las pacientes que la padecen.

Es preciso abrir los ojos ante ciertos comportamientos como:

•Hacer deporte en exceso y tener preferencia por los alimentos light.

•Tener un estado de ánimo triste con grandes cambios de humor y aislarse continuamente.

•En relación con los alimentos: hacen trozos pequeños, los esparcen por el plato, revuelven la comida, la secan con servilletas para evitar todo tipo de grasa.

•Padecen estreñimiento debido a su escasa dieta y tiene dificultades para dormir bien.

•Acumular golosinas y comer con la sensación de no poder parar, en el caso de la bulimia.


 
1. ANOREXIA

Es una enfermedad mental que consiste en una pérdida voluntaria de peso, y un intenso temor a la obesidad.

Los principales síntomas de la anorexia son:

 

•Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la estatura, llegando a situaciones de delgadez extrema.

•Miedo intenso a engordar, incluso cuando el peso es muy bajo.

•Sensación de estar gordo/a en general o en algunas partes del cuerpo, como nalgas, muslos, abdomen.

Tienen una percepción de su cuerpo que no es real. Aunque estén realmente delgados/as, su espejo les dice que siguen estando gordos/as.

•Ejercicio físico excesivo.

•Conducta alimentaria extraña: come de pie, corta los alimentos en pequeños trozos.

•Incremento de las horas de estudios y disminución de las de sueño.

•Aparecen otro tipo de problemas físicos que acompañan a la desnutrición, como es en el caso de las mujeres la retirada o el retraso de la menstruación.


Todo ello puede producir en la/el enferma/o una serie de consecuencias físicas y de comportamiento:

  •Pérdida de peso alarmante.
•Amenorrea (pérdida de menstruación).
  •Aparición de vello o intolerancia al frío.
•Tensión baja, arritmias.
  •Aislamiento social
•Irritabilidad.
•Pánico a ganar peso.


 
2. BULIMIA

Es un trastorno mental que se caracteriza por episodios de voracidad, o lo que es lo mismo, comer grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo en forma de "atracones", a los que siguen siempre conductas tendentes a evitar el aumento de peso. Sus síntomas más corrientes son:

•Preocupación obsesiva por la comida, con deseos irresistibles e incontrolables de comer, dándose grandesatracones de comida en cortos periodos de tiempo y generalmente a escondidas.

•Vómitos autoprovocados. •Menstruaciones irregulares.
•Abuso de laxantes. •Peso normal o ligero sobrepeso.
•Miedo a subir de peso.  

Todo ello puede producir en la/el enferma/o una serie de consecuencias físicas y del comportamiento:

•Lesiones en las manos por los vómitos autoprovocados. •Vómitos y diarreas incontrolables. •Subidas y bajadas de peso.
•Depresiones y amenaza de suicidio. •Obsesión por la comida.
•Falta de autoestima. •Aislamiento social.



 
3. CÓMO DEFENDERNOS

La televisión, el cine, las revistas, la publicidad, tienden a identificar éxito, belleza y aceptación social con cuerpos delgados e inducen a muchos adolescentes con problemas de inseguridad o confianza a obsesionarse por conseguir ese cuerpo escuálido que se nos vende como modelo de perfección.

En los países desarrollados, el 80% de las mujeres ha estado alguna vez a dieta; y es que en la sociedad moderna continuamente nos están bombardeando con la idea de que la delgadez es moda; que con un cuerpo esbelto obtendremos éxito.

No hay que olvidar que mantenerse en forma combinando deporte con una dieta sana y equilibrada es incluso beneficioso, pero lo que debemos impedir es que la delgadez se convierta en una obsesión que nos lleve a enfermar, o a la anorexia o a la bulimia.

Las claves para prevenir estas enfermedades son:

 
•Que la publicidad y el estereotipo que se nos propone no menoscabe la seguridad en nosotros mismos. •Consultar con un especialista antes de iniciar una dieta; sobre todo si se está en fase de crecimiento.
 

•Acudir al médico en cuanto se empiece a detectar una pérdida desproporcionada de peso.

•Solicitar ayuda psicológica para el enfermo y la familia.

•Comiendo sano y haciendo ejercicio de forma adecuada, permitirás a tu cuerpo mantenerse en el peso que necesita.
 
•Aprender a gustarte tal y como eres te ayudará a aceptar tu "peso natural". •Si lográramos llegar a aceptarnos como somos los unos a los otros todo el mundo sería más feliz, salvo la industria dietética que perdería todo un negocio de miles de millones de dolares.

 


 
4. DÓNDE ACUDIR EN CASO DE ANOREXIA O BULIMIA

Acude al médico de tu confianza en cuanto se empiece a detectar una pérdida desproporcionada de peso, el podrá redireccionarte al especialista según sea el caso.


 
6. BIBLIOGRAFÍA

  •  Abrehan, Susan y otro. Anorexia y bulimia. Desorden alimenticio. Ed. Alianza.
  •  Crispo Rosina y otros. Trastornos del comer. Ed. Herder.
  •  Duker, Marilyn y Slade, Roger. Anorexia nerviosa y bulimia. Ed. Limusa.
  •  Hirschmann, Jane y Hunter, Carol. La obsesión de comer. Ed. Paidos.
  •  Ladish, Lorraine. Me siento gorda. Ed. Edaf.
  •  Ladish, Lorraine. Cuerpo de mujer. Ed. Edaf.
  •  Ladish, Lorraine. Belleza interior. Ed. Edaf.
  •  Levenkron, Steven. Malos hábitos. Ed. Grijalbo.
  •  Martín-Fornes, Santiago. La obsesión por adelgazar. Ed. Espasa Calpe.
  •  Morande, Gonzalo. Un peligro llamado anorexia. La tentación de adelgazar. Ed. Temas de Hoy.
  •  Raich, Rosa María. Anorexia y bulimia: trastornos alimenticios. Ed. Pirámide.
  •  Rodin, Judith. Las trampas del cuerpo. Ed. Paidos.
  •  Roth, Geneen. Cuando la comida sustituye al amor. Ed. Urano.
  •  Saldaña, C. y Rosell, C. Obesidad. Ed. Martínez Roca.
  •  Schütze, Gerd. Anorexia mental. Ed. Herder.
  •  Toro, Josep. Anorexia nerviosa. Ed. Martínez Roca.

Inicio

Depre o depresión ¿cómo saberlo?

1. Depre o Depresión
2. Direcciones de Interés
3. Bibliografía

1. DEPRE O DEPRESIÓN

En algunos momentos de la vida tendemos a entristecernos, a sentirnos desanimados, desbordados por las circunstancias o las expectativas incumplidas. Presentar reacciones depresivas leves está dentro de lo normal. El estrés y los acontecimientos cotidianos incide en nuestro estado de ánimo desequilibrándolo en ocasiones hacia la tristeza. Pero no es lo mismo tristeza que depresión.

Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las frustraciones cotidianas. Estas son las depresiones más frecuentes, aunque no las más graves. Muchas veces están relacionadas con:

•Rupturas sentimentales •Problemas con los amigos
•Dificultades con los estudios •Desempleo.

Son las cosas que nos hacen sentir "depres". No alteran todos los aspectos de nuestra vida, seguimos saliendo, yendo a clase, pero la autoestima se resiente y aparecen ciertos signos de irritabilidad, cansancio y tristeza. En ocasiones podemos afrontarlas solos y en otras no.

En estas situaciones es cuando el apoyo de los tuyos ayuda. Los amigos y la familia te hacen sentir que no estas solo y eso facilita la recuperación del estado de ánimo deprimido.

También es muy beneficiosa la intervención de un profesional que te ayude a ordenar y entender la realidad y te facilite recursos para solucionar esos problemas.

El paso del tiempo facilita la toma de distancia de la situación, pero no es suficiente. Hablar de lo que te pasa beneficia y hace que te puedas encontrar mejor.

Sin embargo si durante al menos dos semanas experimentas estos síntomas:

 

•Estado de ánimo deprimido, sensación de desesperanza, apatía generalizada y pasividad, sentimiento de vacío o tristeza, llanto frecuente o irritabilidad.

•Disminución acusada para el placer o el disfrute de las actividades cotidianas la mayor parte del día y casi cada día.

Acompañados de algunos de estos otros casi a diario:

•Pérdida o aumento importante del peso, o pérdida o aumento del apetito.

•Fatiga o pérdida de energía.

•Insomnio o necesidad exagerada de dormir.

•Agitación o enlentecimiento psicomotor.

•Sentimientos de inutilidad o culpa excesivos o inapropiados.

•Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión.

•Pensamientos de muerte o de suicidio.

Si todo esto hace que se deterioren tus relaciones sociales o afecta a tu rendimiento escolar o laboral, y los síntomas persisten durante más de dos meses necesitas recurrir a un especialista.

Los síntomas de una depresión no suelen aparecer bruscamente, sino a lo largo de un proceso que lleva días o semanas, en ocasiones precedido, durante semanas o meses de síntomas de ansiedad.

Es difícil aceptar que se está ante una depresión. Muchas veces preferimos pensar que algo no funciona bien en nuestro cuerpo porque no dormimos o no comemos y tenemos un cansancio desmesurado. Existe la confianza en que el tiempo pase y las cosas mejoren solas. O se tiene la idea de que uno lo puede y tiene que solucionar solo, esto es, que no debe pedir ayuda.

Estos pensamientos hacen que se tarde en reconocer y tratar los estados depresivos. Pero como en cualquier otro problema físico o emocional detectarlo y tratarlo pronto facilita la recuperación.

Algunas personas van desarrollando con los años una infelicidad crónica, que se caracteriza por el pesimismo, la falta de confianza en sí mismo, actitudes muy críticas hacia sí y hacia otros, pasividad y dependencia en las relaciones, etc.

A veces estas actitudes depresivas han estado presentes prácticamente desde siempre, o al menos desde la adolescencia y se han prolongado a lo largo de la vida del sujeto. En estos casos se les llama depresiones caracterices. La tristeza vital, la incapacidad para disfrutar de la vida y la autodepreciación están muy enraizadas y determinan su forma de contemplar la realidad.

La depresión es un factor importante de riesgo para que se desarrolle una conducta suicida. Aunque no todos los deprimidos tienen ideas o intenciones suicidas, se estima que alrededor del 15% de los enfermos depresivos cometen suicidio. El riesgo de suicidio es mayor si:

Violación •En la depresión aparecen ideas delirantes de autoinculpación, autodepreciación y una gran ansiedad. •Están presentes temores hipocondríacos muy intensos.

•El insomnio es grave.

•Existe miedo a perder el control o a hacer daño a otras personas.
•Han existido intentos de autolesión previos o la persona menciona repetidas veces su deseo o intención de realizarlos. •Se carece de una familia o grupo social adecuados que proporcionen apoyo.
•Han existido suicidas en su familia. •Se padece alguna enfermedad somática grave o consume tóxicos o alcohol.
•Existen dificultades económicas serias. •Se tiene edad avanzada.
  •Aparecen sueños de caídas, catástrofes o autodestrucción.

La prevención del suicidio hoy en día tiene dos vertientes: social y clínica.

Desde la primera los planes de educación para la salud que incidan en la reducción de los factores ambientales de riesgo (pobreza, marginación, analfabetismo, educación en salud mental que favorezca el desarrollo desde la infancia de recursos propios para prevenir la depresión...).

Al clínico le corresponde la tarea preventiva de la exploración en el enfermo del riesgo de suicidio, mediante la identificación de los factores de riesgo con el objetivo de, en la medida de lo posible, limitar las posibilidades del enfermo.

Ante cualquier sospecha de que puedas tener una depresión o si ves que una persona cercana presenta esos síntomas, no lo dudes, consúltalo.


 
2. DIRECCIONES DE INTERÉS

Consulte a su médico de confianza.



 
3. BIBLIOGRAFÍA

  • Alonso Fernández, F. Vencer la Depresión. Editorial Temas de Hoy. 1994.
  • Burns, D. Sentirse bien. Editorial Paidos. 1994.
  • La depresión. Ed. Aguilar. Guía práctica.
  • Pieczenik, Steve. ¿Por qué me siento mal? Ed. Grijalbo.
  • Sturgeon, Wina. Depresión. Ed. Grijalbo.
  • Vallejo Nájera. Contra la depresión. Ed. Planeta. 1994.

 

Inicio

 La envidia

1. Cómo prevenir la envidia
2. Aprender a afrontar el éxito y el fracaso
3. Envidia, individualismo competitivo y cooperación
4. Direcciones de interés
5. Bibliografía

 

Uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.

Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia.

La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta.

El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él.

  ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad.

La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos.

La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas.
Entre los valores más envidiados suelen encontrarse: el prestigio
el reconocimiento
el estatus ocupacional
el dinero
el poder o los símbolos y las posesiones materiales.

Para que en lugar de producirse envidia surja admiración, es necesario que las cualidades que se observan en el otro no representen una amenaza para la propia valoración.

En los ambientes en los que existe una fuerte tendencia a evaluar el rendimiento de forma individualista y competitiva hay más riesgo de suscitar envidia.

1. CÓMO PREVENIR LA ENVIDIA

•La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos.

•Para que los dos procesos mencionados produzcan una envidia sana, conviene desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente; convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación puede generar, evitando que deteriore las relaciones con los demás.

•La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo de la comprensión de uno mismo y de los otros. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro.

•La envidia se produce siempre en situaciones que son vividas como una amenaza. Por eso, para prevenirla es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo y en los demás, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales, y adquirir habilidades para responder a la tensión emocional. Características que comienzan a desarrollarse desde la primera infancia.

•Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar dichas situaciones con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad.

•La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones próximas, en relaciones que se esperan de igualdad, pero que se convierten en relaciones de desigualdad (asimétricas), en las que se ocupa una posición inferior que no se acepta. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales.

•Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga un efecto destructivo.

2. APRENDER A AFRONTAR EL ÉXITO Y EL FRACASO

La envidia se produce con frecuencia en situaciones en las que se compara el propio éxito o fracaso con el que obtienen los iguales.

Para prevenir la envidia y mejorar la capacidad de adaptación conviene aprender a valorar con precisión la propia competencia, sin infravalorarse ni sobrevalorarse.

Conviene aprender a definir los fracasos como dificultades a resolver, analizando qué se puede cambiar para mejorar los resultados obtenidos y aprendiendo a valorar cualquier progreso por pequeño que sea.

El optimismo puede ayudar a prevenir importantes problemas emocionales.

3. ENVIDIA, INDIVIDUALISMO COMPETITIVO Y COOPERACIÓN

Aprender a colaborar, a dar y pedir ayuda, es un medio eficaz de adquirir habilidades para resolver los conflictos que suelen originar envidia.

La conducta de ayuda tiene consecuencias psicológicas muy positivas para la persona que la emite, y puede contribuir a prevenir la envidia.

•Podemos aprender a plantearnos objetivos realistas de aprendizaje, a poner en marcha acciones adecuadas para alcanzarlos, y a esforzarnos por superar los obstáculos que encontremos, para, así, obtener el éxito y reconocimiento que necesitamos.

•Una de las mejores protecciones contra la envidia es el optimismo aprendido, acostumbrarse a centrar la atención en los aspectos más positivos de la realidad, pero sin dejar de percibirla con precisión.

•Una experiencia continua y absoluta de éxito también puede ser perjudicial, pues priva al individuo de defensas con las que poder afrontar el primer fracaso cuando éste se produzca. Para prevenir la envidia y favorecer la capacidad de adaptación a dichas situaciones hay que enseñar a relativizar también el éxito.

•Par prevenir la envidia es preciso enseñar dos importantes habilidades: la comparación con uno mismo, que permite adquirir el sentido de progreso personal; y la comparación con múltiples grupos de referencia, pero especialmente con aquellos de rendimiento similar al propio, con los que es posible obtener cualquier resultado.

Para comentar o poner en práctica algunas de las sugerencias arriba mencionadas puedes acudir a:

4. DIRECCIONES DE INTERÉS


5. BIBLIOGRAFÍA

  •  Alberobi, F. Los envidiosos. Gedisa, Barcelona, 1991.
  •  Castilla del Pino, C. (Compilador). La envidia. Alianza Universidad, Madrid, 1994.
  •  Díaz-Aguado M.J. Todos iguales, todos diferentes. Volumen II: Programas para favorecer la integración escolar, ONCE. Madrid, 1994.
  • Dunn, J. Relaciones entre hermanos. Morata. Madrid, 1986.
  • Erickson, E. Identidad, juventud y crisis. Paidós, Buenos Aires, 1971.
  • Goleman, D. Inteligencia emocional. Kairós, Barcelona, 1995.

Inicio

 TÉCNICAS DE ESTUDIO

1. Factores que inciden en el rendimiento
2. Fases del proceso de estudio
3. El olvido y el repaso
4. Cómo potenciar tu memoria
5. Bibliografía

1. FACTORES QUE INCIDEN EN EL RENDIMIENTO

1. Factores internos: atención, capacidad, inteligencia, motivación, estado psicológico etc.

2. Factores externos: ambiente y lugar de estudio.

3. Técnicas de trabajo intelectual: planificación, toma de apuntes, método de estudio, planificación de repasos, preparación y realización de exámenes, autoevaluación.

Factores internos

De los factores internos que inciden en el rendimiento académico, los primeros que hay que tener en cuenta son:

El Estado psicológico de la persona. Si tenemos alguna preocupación o sentimos un excesivo malestar, la concentración para estudiar se ve afectada y disminuida; por ello es prioritario, en la medida de lo posible, afrontar el problema e intentar orientarlo o resolverlo antes de ponernos a estudiar, buscando ayuda si es necesario.

Motivación. Es muy difícil tener ganas de hacer algo sin no se le encuentra sentido. Por ello el primer paso es reflexionar sobre este punto.

Pregúntate ¿por qué estudio yo?, ¿qué motivos tengo para hacerlo?, ¿a corto, a medio y a largo plazo?, ¿estudio por presiones familiares o sociales o porque realmente lo he decidido yo?, ¿cómo sería mi vida si no estudiara?

Es importante decidir personalmente sobre los motivos reales que tiene cada uno para estudiar diferenciándolos de los motivos sociales que nos inducen a hacerlo, con esto se consigue que la decisión que tomes sea personal y, como tal, asumas tu responsabilidad en lo que haces y decides.

Te puede ayudar. Confecciona una lista con los motivos (creíbles) que tienes para estudiar y tenla siempre cerca, en tu mesa de estudio, en tu carpeta, utilízala de marca-libros, no la pierdas de vista.

Cuando el estudiante no obtiene los resultados esperados lo primero que se cuestiona es su capacidad.

¿Serviré para estudiar?, pero en la mayoría de los casos estos fracasos son debidos a unas inadecuadas técnicas de estudio o a otros problemas enmascarados que le dificultan la concentración.

Factores externos

Lugar de estudio

Ha de ser fijo, personal, aislado y ordenado.

El cuidar el sitio donde se estudia nos va a facilitar la concentración y nos va a ayudar a mantenerla más tiempo.

Este lugar lo hemos de preparar con mimo, va a ser nuestro lugar de trabajo, por lo tanto tiene que invitarnos a permanecer en él y no a huir lo más rápido posible. Tengo que cuidar pues mi mesa, procurando que esté ordenada, mi silla, que no sea demasiado incómoda, pero que tampoco sea un comodísimo sillón o la cama. La iluminación, la luz, debe entrar por el lado contrario al que escribo, también una adecuada ventilación facilitará nuestra oxigenación y evitará que caigamos en el sopor.

Es aconsejable que el lugar en el que estudiamos sea siempre el mismo y que en él no realicemos ninguna actividad que no sea estudiar; como ver televisión, leer lecturas de ocio etc, ésto nos facilitará que al sentarnos en él nuestra mente se concentre mucho más rápidamente.

Si nos distraemos, no debemos permanecer en el lugar de estudio, lo adecuado es levantarse y no volver a sentarnos hasta que no estemos dispuestos a seguir estudiando. Es cuestión de crear hábito, no importa que al principio tengamos que levantarnos muchas veces.

Técnicas de trabajo intelectual

Planificación

La organización es fundamental para la realización de cualquier trabajo, ya sea de estudio o de otro tipo.

El objetivo de aprender a planificarse es el de maximizar el tiempo del que se dispone y de aprovecharlo al máximo. Al mismo tiempo aprender también a conocer los límites reales y las capacidades.

Para que la planificación sea eficaz ha de ser:

•Personal, teniendo en cuenta:

Capacidad, aptitud. Intereses. Dificultad de la materia. Ritmo de trabajo. Costumbres.

•Realista (planificar desde la realidad, no desde el deseo).

•Flexible.

Las planificaciones se realizan:

•A largo plazo (trimestrales, anuales).

•A corto plazo (semanales).

•Planificación de una sesión de estudio.

Planificación a largo plazo

Este tipo de planificación tiene en cuenta fechas señaladas como exámenes, entrega de trabajos y otros acontecimientos, ya sean académicos o no.


Planificación a corto plazo

Esta se puede realizar a modo de horario o en una agenda.

Debe incluir el tiempo destinado a:

•Actividades académicas (clases, conferencias etc).

•Períodos de estudio personal.

•Compromisos sociales.

•Actividades de ocio (deportes, etc.).

•Breve espacio dedicado al autocontrol.

En el espacio de control se van anotando al final de la jornada las causas por las que no se cumplen los objetivos planificados. El reconocerlos nos ayudará a ponerles remedio.

Para aprender a planificarse hay que empezar por ponerse unos objetivos tanto en materia de estudio como en tiempo que seguro los puedes cumplir e ir aumentándolos progresivamente en el transcurso de los días.

Planificación de una sesión de estudio

Consiste en distribuir el material a estudiar y las tareas a realizar por orden de realización, asignando tiempo a las tareas y a los descansos.

La curva de rendimiento nos dice que la capacidad de atención no es siempre la misma, sino que la capacidad de atención empieza de cero aumentando progresivamente hasta alcanzar un punto máximo para a continuación comenzar a decaer. Así pues, el primer momento de estudio es el más adecuado para realizar las tareas de dificultad media, a continuación aquellas tareas de dificultad máxima y por último las más fáciles que requieran menos esfuerzo y concentración, como por ejemplo los repasos.

En los descansos recuerda:

•No lo hagas en el momento de máximo rendimiento, ya que es el momento óptimo de estudio.

•Si haces un sólo descanso, tómalo cuando observes que tu rendimiento y concentración decaen.

•No aproveches el descanso para realizar actividades que te hagan perder la concentración: como ver TV, entablar una larga conversación, etc.

•Es recomendable que hagas algunos ejercidos de relajación y concentración

•Dentro de los períodos de estudio, los descansos deben ser cortos. Se recomienda descansar unos 5 ó 10 minutos cada hora, y hacer un descanso de unos 20 ó 30 en periodos mas largos, por ejemplo a media mañana o a media tarde de estudio.

•Intenta descubrir tu propia curva de rendimiento y tus momentos óptimos para el estudio.


 
2. FASES DEL PROCESO DE ESTUDIO

El proceso de estudio consta de las siguientes fases consecutivas:

 

1. Lectura de acercamiento a la materia. 2. Lectura comprensiva.
3. Subrayado con la finalidad de resaltar la parte mas importante del tema a estudiar. Es importante que el subrayado sea simbólico y que utilicemos diferentes trazos y colores para diferenciar la importancia de lo subrayado. 4. Esquematización.
5. Asimilación: memorización, repasos. 6. Asistencia a exámenes.



 
3. EL OLVIDO Y EL REPASO

Facilitan el olvido:

•Memorizar sin comprender.
•Falta de atención y concentración
•Falta de repasos o mala distribución de los repasos.
•No conectar lo aprendido con lo que sabemos.
•No utilizar lo aprendido.
•Exceso de nerviosismo que hace que nos bloqueemos.
•Poco interés en lo que aprendemos.
 


La solución para contrarrestar el olvido consiste en una buena planificación de repasos.

Aprender un tema nuevo lleva su tiempo, en cambio realizar un repaso cuando tenemos reciente la información es una actividad breve. Sin embargo, si no efectuamos los repasos olvidaremos la mayor parte de la información y tendremos que aprender prácticamente de nuevo.

Un adecuado plan de repasos consiste en repasar más en los momentos próximos al estudio: primer repaso el mismo día, segundo repaso al día siguiente, tercer repaso a la semana, cuarto repaso al mes.


 
4. CÓMO POTENCIAR TU MEMORIA

•Las imágenes mentales ayudan a recordar.
•La relajación ayuda a memorizar, la tensión es un obstáculo.
•La repetición es un factor importante en el estudio.

•Lo agradable se recuerda mejor.

Intenta que el estudio sea agradable y motivador.

•La organización y clasificación facilitan el recuerdo.
•No acumules demasiada materia para última hora.
•Estudiar de forma activa mejora la concentración y la memoria.
•Debes comprender antes de memorizar.
•Es más fácil memorizar cuando se está descansado.
•Utiliza varios sentidos.


 
5. BIBLIOGRAFÍA

  •  Brunet Gutiérrez y Defalque. Técnicas de lectura eficaz. Ed. Bruño.
  •  Cuenca Esteban, Fernando. Cómo estudiar con eficacia (Las claves del éxito académico y personal). Ed. Escuela Española.
  •  Fernández, Garirín y Tejedor. El proceso de aprendizaje en el adulto.
  •  García Carbonell, R. Lectura rápida para todos (método completo de lectura veloz y comprensiva). EDAF. Madrid.
  •  Jiménez González, Juan. Psicología de las dificultades de aprendizaje. 1999.
  •  Mayo, W.J. Cómo estudiar y no olvidar lo aprendido. Ed. Playor. Madrid.
  •  Mayo, W.J. Cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente. Ed. Playor. Madrid.
  •  Métodos de estudio. Ed. Martínez Roca.
  •  Oliver, Paul. Estudiar con éxito. Aprende tú solo. 1999.
  •  Orr. El estudio a tiemplo parcial. Ed. Deusto.
  •  Pallares Molins, Enrique. Técnicas de estudio y examen para universitarios. 1999.
  •  Salas Parrilla, M. Técnicas de estudio para enseñanzas medias y universidad. Ed. Alianza. Madrid.
  •  Sánchez Cabaco, Antonio. Prácticas de psicología de la memoria. 1999.
  •  Tierno Jiménez, Bernabé. Mejores técnicas de estudio. Saber leer. Tomar apuntes. 1999.
  •  Ubieto, Agustín. Técnicas básicas para el estudio. Instituto de Ciencias de la Educación. Universidad de Zaragoza.

 

Inicio

 TABAQUISMO

1. Efecto del tabaco
2. Dejar de fumar, no se improvisa
3. Motivos para dejar de fumar
4. Cuando el deseo de fumar parece irresistible
5. Direcciones de Interese

6. Bibliografía

TABAQUISMO

La publicidad del tabaco responde con eficacia a las necesidades de los adolescentes.

El inicio en el consumo de tabaco se produce entre los niños y adolescentes y se consolida muy pronto durante los primeros años de la juventud. La mayor parte de estas personas mantendrán su hábito durante el resto de sus vidas. Desde una perspectiva comercial, este hecho hace que la infancia y la adolescencia sean dos segmentos de población rentables en términos de inversión publicitaria. Como ya se ha mencionado, la respuesta negativa de una sola generación tendría unos efectos devastadores desde el punto de vista comercial: en diez años, la proporción de fumadores disminuiría drásticamente.
En primer lugar, todos los jóvenes se hallan expuestos a la propaganda de tabaco y, además, gran parte de los reclamos directos se dirige específicamente a estos segmentos de la población (programas musicales de radio, revistas, distribuciones gratuitas de cigarrillos en fiestas juveniles y en discotecas, regalos de pins con determinadas marcas a niños y adolescentes, etcétera).

En segundo lugar, una simple mirada a los anuncios es suficiente para comprobar que los mensajes, atractivamente servidos por los anuncios de tabaco, se resumen en presentar al cigarrillo como símbolo de:

•Liberación frente a las prohibiciones impuestas por el mundo adulto.

•Iniciación a la vida adulta y señal tanto de madurez como de personalidad propias.

•Placer, capacidad de seducción y éxito sexual.

•Buen estado físico y óptimo rendimiento deportivo.

•Sociabilidad, cordialidad y desinhibición.

El último periodo de la infancia y la adolescencia se caracteriza por tres grandes retos personales:

 

•La maduración física.

•La presión cultural para iniciar la transición hacia las pautas adultas y hacia la independencia emocional respecto a los padres.

•El establecimiento de un autoconcepto coherente con unos valores asumidos como propios.

La publicidad del tabaco responde eficazmente a estas necesidades de la pubertad.

Las empresas tabaqueras utilizan el patrocinio de actividades culturales y deportivas para introducir la propaganda del tabaco, que escapa de las restricciones aplicadas a la publicidad directa.

Con la organización política de las mujeres y el reconocimiento de numerosos derechos civiles, la industria tabaquera se planteó la rentabilidad de explotar un sector hasta entonces minoritario: el mercado femenino.

Es la generación que ya sabe por experiencia propia que fumar es pocas veces un placer y mucho menos un signo de emancipación. Ahora, las adolescentes todavía desconocen por qué empiezan a fumar a pesar de saber que el humo del cigarrillo envejecerá prematuramente la piel de su rostro, disminuirá su rendimiento físico, aumentará sus riesgos de padecer enfermedades y acortará sensiblemente su vida, así como la calidad de los años vividos.

El 50% de la población joven femenina en España es fumadora.

La mayoría de las personas que fuman empezaron el consumo de tabaco muy tempranamente, sin saber por qué y sin conocer las consecuencias exactas de tal decisión, entre ellas, la dependencia, que afecta al 95% de los fumadores. Por lo tanto, la mayoría de los fumadores ni empezaron ni se mantienen en el consumo de tabaco por razones de libertad de opción, entendida como tal la capacidad que puede ejercer una persona cuando, una vez que dispone de todos los elementos para valorar distintas posibilidades de conducta, elige conscientemente la que más le conviene.

A una gran parte de los fumadores sólo le resultan placenteros unos pocos cigarrillos al día, mientras que el resto no sólo no le satisfacen, sino que los fuma muy a su pesar.

Así, además de ser un producto peligroso para la salud, el tabaco es una droga capaz de generar dependencia. En estos momentos, al hablar de los efectos del tabaco sobre la salud humana, son tres los hechos científicamente contrastados y a tener muy en cuenta: el riesgo para la salud que ocasiona el tabaco en la persona que fuma; el peligro que corren aquellos que, sin hacerlo directamente, se ven obligados a respirar el humo ambiental del cigarro y, finalmente, el hecho de que sea una droga que genera dependencia.

1. EFECTOS DEL TABACO

Alrededor de 5.000 sustancias químicas se encuentran en el humo del tabaco.
Muchos de los efectos nocivos están provocados por el monóxido de carbono, el alquitrán y la nicotina, entre otros productos tóxicos. Muchas de las sustancias presentes en el humo del tabaco son causantes directas de cáncer.

La nicotina es la sustancia responsable de la mayor parte de los efectos inmediatos del tabaco sobre el organismo y la que le confiere el carácter de potente droga generadora de dependencia. Sus acciones son muy complejas y variables según las personas. Entre otros efectos, actúa sobre el sistema nervioso central y estimula el centro respiratorio, vasomotor y del vómito; aumenta la frecuencia de los latidos del corazón; incrementa la presión arterial y produce una vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Al hacer trabajar más al corazón, acentúa sus necesidades de oxígeno, lo que puede tener repercusiones importantes para el sistema cardiovascular. La nicotina también facilita la adhesión de las plaquetas de la sangre en los vasos sanguíneos, lo que favorece su obstrucción.

El monóxido de carbono disminuye la oxigenación celular, el alquitrán es una mezcla de sustancias químicas que tienen capacidad para producir cáncer y la nicotina es la causante de la dependencia.

Las enfermedades coronarias están tomando un lugar preponderante dentro de las causas de mayor muerte en varios paises. La mortalidad por cardiopatía coronaria es un 70% más elevada en las personas que fuman que en las que no lo hacen.
El tabaquismo, la hipertensión y el exceso de colesterol en la sangre, son factores que incrementan el riesgo de cardiopatía coronaria.  

El tabaco es el principal factor causante de las enfermedades respiratorias no tumorales.

El tabaco es el principal factor causante del cáncer de pulmón, laringe y boca. Es también la causa del cáncer de esófago y de vejiga urinaria.

Entre 10 y 15 años después de abandonar el consumo de tabaco el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón es similar al de una persona que nunca ha fumado.
El tabaco aumenta el riesgo de enfermedad coronaria en las fumadoras que toman anticonceptivos orales, adelanta la menopausia y acelera la aparición de arrugas en el rostro de forma prematura.

La mayor parte de los cigarrillos que una persona consume diariamente, no los fuma por placer sino por adición.

Cada fumador alcanza un patrón de consumo estable y regular, que está determinado por los niveles de nicotina necesarios para permitirle funcionar con normalidad.

La nicotina genera dependencia farmacológica y psicológica.

La dependencia psicológica del tabaco genera problemas serios entre los fumadores.

La supresión súbita de nicotina genera síndrome de abstinencia, cuyos síntomas más frecuentes son:

irritabilidad, ansiedad, deseo compulsivo de fumar, cansancio, depresión, palpitaciones, temblores, dolor de cabeza, alteraciones del sueño y trastornos digestivos.

Dadas la propiedades de la nicotina, el ciclo diario de la adicción a esta sustancia puede describirse así: el primer cigarrillo del día produce unos efectos notables (satisfacción, estimulación, sensación de mejora de la capacidad de actuación, etcétera). Simultáneamente se desarrolla el fenómeno de la tolerancia, es decir, es necesario incrementar progresivamente la administración de nicotina para mantener los mismos efectos en el organismo y evitar las sensaciones negativas causadas por su falta.

La dependencia psicológica implica que la persona que fuma se siente incapaz de realizar determinadas tareas cotidianas sin la ayuda del cigarrillo.

Los principales factores que influyen en el inicio en el consumo de tabaco son de carácter psicosocial.

Factores de la dependencia del tabaco:

•Factores psicosociales: entorno, curiosidad, deseo de incorporarse al mundo adulto...


•Factores farmacológicos: adición a la nicotina.

•Factores psicológicos: automatización de las conductas cotidianas.
 

2. DEJAR DE FUMAR NO SE IMPROVISA

Fases en el abandono del tabaco:

Primera fase: periodo de consonancia o precontemplación
La persona que fuma se percibe a sí misma como fumadora.
Segunda fase: periodo de disonancia o contemplación

Comienza a producirse un cambio de actitudes en el fumador con respecto a su relación con el tabaco.

Empieza a pensar por primera vez que podría ser una buena idea abandonar el hábito. En general, este cambio de actitud viene auspiciado por la percepción de los primeros síntomas negativos sobre la salud y puede verse reforzado por el incremento de información que recibe sobre los riesgos del tabaco.

Tercera fase: periodo de facción
Pensar que abandonar el tabaco puede ser una opción planteable no es lo mismo que tomar la decisión de hacerlo. Es un periodo caracterizado por fases alternantes de consumo y abstinencia. Si esta etapa se prolonga y la persona no recibe la información y el apoyo necesarios para superarla, el fumador puede sentirse fracasado y desarrollar un cierto sentimiento de culpabilidad que le lleven a no querer intentarlo de nuevo.
Cuarta fase: periodo de consolidación
Cuanto mayor sea el tiempo inicial de abstinencia conseguido (horas, días, meses), mayor será la probabilidad que tendrá la persona de mantenerse sin fumar. La consolidación definitiva de la abstinencia depende de los siguientes factores.

•La motivación personal.

•El grado de dependencia.

•Las expectativas de éxito.

La disponibilidad de recursos de apoyo. Se necesita ayuda y comprensión en el entorno personal inmediato, además de información precisa sobre las características de su dependencia y del síndrome de abstinencia. Si la adición es muy fuerte la posibilidad de recibir tratamiento sustitutivo con nicotina durante el primer periodo de privación ayudará a superarlo con mayor probabilidad de éxito.
Dejar de fumar es el resultado de un proceso.

3. MOTIVOS PARA DEJAR DE FUMAR

•Sentirse mejor físicamente. •Evitar el riesgo de enfermedades.
•Mejorar el rendimiento físico. •Aumentar el atractivo personal.
•Evitar el envejecimiento prematuro. •Ahorrar.
•Ser un ejemplo positivo para los hijos.

 

Preparación:

•Fije una fecha para dejar de fumar.
•Desautomatice su conducta de fumar.
•Identifique las situaciones de peligro.
•Asegúrese de sus motivos.
•Busque apoyo en alguien cercano.

4. CUANDO EL DESEO DE FUMAR PARECE IRRESISTIBLE

La necesidad compulsiva de fumar sólo dura unos segundos, resístalos y sabrá que puede usted más que el tabaco.

Si quieres mantenerte:

  •No pienses que tendrás que estar toda tu vida sin fumar. Preocúpate tan sólo por el día presente.  
  •Evita tentaciones. Mantén encendedores, cerillas y ceniceros lejos de tu presencia y de tu vista.
•Evita, en lo posible, estar en ambientes donde se fuma. Al menos durante las primeras semanas, busca la compañía de amigos que no fuman.  
  •Ten siempre a punto algo para picar o masticar: fruta fresca, frutos secos, chicle sin azúcar... hasta una zanahoria. Cualquier cosa menos cigarrillos.
•Durante el día hay momentos peligrosos; recuerda cuáles pueden ser los más peligrosos para tí: los pequeños descansos, cuando vas a tomar algo... Ten prevista alguna conducta alternativa ante estas situaciones.  
  •Contén el deseo de fumar desarrollando actividades que te mantengan distraído.
•Aprende a relajarte sin cigarrillos. Cada vez que te sientas tenso, respira profundamente.  

•Recuerda tu lista de razones para no fumar.

1. Recobrar la Salud. 2. Estética. 3. Bienestar. 4. Economía. 5. Mal olor. 6. Gusto. 7. Estrés. 8. Carrera profesional. 9. Entorno. 10. Calidad de Vida.

•Continúa reservando el dinero que ahorres cada día. Piensa en el regalo que te vas a hacer.  
 

•No cedas nunca, ¡ni siquiera por un solo cigarrillo!

Una recaída no significa rendirse definitivamente. Cada intento serio para dejar de fumar te acerca más a tu objetivo: conseguirlo definitivamente.

Empiezan a existir centros fiables de tratamiento especializado del tabaquismo, tanto en el sector público como en el privado. No creas en aquellos que te prometan milagros, seguro tu médico familiar tendrá la información que requieres.

Si quieres obtener mas información sobre el tema puedes dirigirte a:

  •  Becoña Iglesias, E. Programa para dejar de fumar. Dirección Xeral de Saúde Pública. Xunta de Galicia. Santiago de Compostela. 1995.
  • Pardell Alenta, H.; Salleras Sanmartí, Ll. y Salvador Livina, T. Manual de prevención y control del tabaquismo. Departament de Sanitat y Seguretat Social. Generalitat de Catalunya. Barcelona. 1982.
  • Raw, M. Cómo ayudar a los fumadores a dejar el tabaco. OMS. Comisión Europea & British Medical Association. Madrid. 1988.
  • Sánchez Ocaña, R. El libro para dejar de fumar. Alba. Barcelona. 1995.
  • Towsend, J. El precio del tabaco y la epidemia del tabaquismo. OMS. Comisión Europea & British Medical Association. Madrid. 1988.

 

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